En esta vista tenue; llena por la noche oscura que se lanza como león tras su victima.
Pienso en la brisa fría del mar, chocando en mi rostro.
Donde todo está repleto de sol, donde la luna baila con el viento, donde una mariposa ensangrentada me indica el tenue y lúgubre llanto de los que ya pasaron el valle de espinas.
Si se puede, pero es arduo el camino.
Ascetismo descontrolado, que me vuelve loca.
Siento que esta sociedad me arrastra.
Me siento como una pieza de rompecabezas.
Que se perdió; falta para terminar el puzzle. Pero no cedo.
Somo cuerpos dibujados en el aire.
Ancestros ascienden de la tierra y veo a Dante y Virgilio.
Porque ellos se entendían bien.
jueves, 14 de agosto de 2008
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