lunes, 27 de julio de 2009

Prisioneros de la realidad

A veces existen situaciones en nuestra vida que nos hacen pensar.
Hacen que nos preguntemos por qué estamos aquí.
Existen accidentes cada un minuto, mueren personas a cada instante, muchas personas sufren de hambre y sed.
Mientras vemos nuestra teleserie favorita, ocurren 1000 accidentes por hora.
Se anegan casas, se pelean personas, se desvanecen vínculos importantes.
Pero me pregunto ¿En que estamos pensando?
Algunos piensan en el furuto a través de la magia, otros prefieren pagar por terapias de relajación, etc...
Pero se han dado cuenta que existen pocas personas que crean sus propias teorías; basadas en investigaciones propias, en pensamientos que se conectan y logran llegar a un fin existente.
Pienso que este músculo gigante que tenemos al comienzo de nuestra estructura existencial; hay que ejercitarlo, limpiarlo, nutrirlo.
Creo que no sólo se alimenta de pensamientos de placer, o de invenciones maliciosas en contra de otros; o de fantasias que perduran menos que una golosina que se deshace dentro de nuestra boca.
Pienso que debemos abrir ese sendero lleno de frutos que hay que cultivar y luego cuando llegue nuestra oportunidad mayúscula los podamos cosechar.
Existen cosas tan maravillosas como nuestra capacidad de asombro, nuestra capacidad de descubrir, crear, construir.
A veces el músico se encierra en su estudio y comienza a crear nuevas melodías, pero siempre falta algo: otros instrumentos, un nuevo estudio o quizás eso que se lograr cuando varios músicos unen sus melodías y comienzan a exhibir una sola melodía, algo que ellos llaman Masterización.
Que solo se logra con la interacción con nuestro ambiente, en él : las personas, los animales, la naturaleza.
A veces me siento una esclava de la tecnología, se apodera de mi atención que en alguna ocasión pudiera estar ligada a introducir muchas ideas en mi mente. Ideas que se conecten con mi sentir y que perduren por siempre en mí.
Me siento como una muñeca de trapo.
Que quiere destrozar sus piernas para luego construir tentáculos, que logren moverse más rápido.
Para así escapar del control de otros...