La belleza reside en el corazón del que la espera,
Del que busca en ella un refugio.
Ella no comprende lo que se logra sin esfuerzo,
La simpleza es su temple, su vara.
El atardecer lejano, tenue de esta tarde
En que las nubes se deslizan sobre el escenario añil
Lleno de espectros de luz que emanan
Rayos, cromados, multicolores.
Llenos de recuerdos de antaño.
Si pudiera recorrer esos pasajes de mi infancia
En que todo era cándido.
Donde mi espíritu sólo pensaba en divertirse.
Incorporándome a esa realidad diáfana.
Que solo está en mi mente.
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